Ayer, al editar esta boda pensaba en lo que escribiría. Siempre, antes de hacer el texto de un post, yo tan sólo lo observo e intento sacar de las imágenes lo que me llame más la atención. Es un proceso intuitivo y el tema casi siempre salta a la vista.
En este caso, por el hecho de conocer un poco la vida de los novios André y Lorene, amigos, varios temas me vinieron a la mente. Debo confesar que me quedé un poco confundido, y tal confusión me llevó a una reflexión. Pasé a pensar sobre el proceso de edición, la etapa de la selección y organización de las imágenes. ¿Qué imagen va dónde, en el blog y en el álbum? Me sentí responsable y hasta un poco culpable, pues sé que la forma como edito sin duda va a alterar el mensaje. Es una señora responsabilidad, no?
Mis pensamientos se multiplicaron y me acordé de algo que había leído que decía lo siguiente: “fotografiar es editar”. Comienzo excluyendo al encuadrar. Componer es decidir lo que quedará fuera del cuadro. Cada fotógrafo optará por dejar fuera algo diferente.
Además, fotografiamos lo que nos llama la atención y editamos en el momento del clic de acuerdo a nuestras experiencias pasadas. Cada uno de nosotros ve algo de manera peculiar. Qué bueno que la vida es así. Sin duda es mucho menos monótona.
Algunos fotógrafos se preocupan en mostrar las cosas como son. ¿Cómo son? Las cosas son a los ojos de cada uno de formas diferentes, por lo tanto no existen las cosas como son. Para mí fulano es cool y para otro fotógrafo el mismo fulano es un denso. ¿Cuál sería la verdad entonces? La verdad es personal e intransferible. Aunque no me guste el trabajo de un fotógrafo hoy, yo sé que la verdad de esa persona está allí explícita y por eso debo respetarla.
Cuando me contratan para fotografiar una boda hoy, sé que los novios quieren mi verdad. Soy un intérprete, a veces mentiroso para la visión de algunos, o incompleto para la visión de otros. Soy, por sobre todo, un editor que el otro día se vio terriblemente frustrado. Me llegó un mail larguísimo de una cliente quejándose por las fotos que faltaban. Imágenes tipo:
– fotos con objetivo fisheye
– foto de la novia entrando de espalda
– foto de los novios en los hombros de los padrinos
Me quedé en shock. Con todo el respeto por la novia que me contrató, yo sólo logro ver de una manera, de mi manera. Lo que yo fotografío es la manera en que yo veo el mundo y a las personas delante mío. Es imposible para mí, fotógrafo, crear un estándar rígido de algo que es totalmente inusitado, el ser humano.
Seres humanos + luz = materia prima para mi fotografía
Pido disculpas a esa cliente por no ver a su manera. Creo que ningún fotógrafo lo haría a menos que ella misma fuera su propia fotógrafa. Sin querer desviarme del tema que es la edición, creo que cada vez más yo, como fotógrafo, debo afianzar mis pasos en la edición de mi vida. Yo fotografío lo que soy y voy cambiando mi fotografía a medida que yo mismo voy cambiando. Podría decir que hoy vivo la convergencia de lo que soy con lo que edito en el momento de fotografiar. Eso es libertad fotográfica, libertad para editar.
Hoy yo soy el editor de mi propia fotografía y quien me contrata ha de creer en mi forma de editarlo. El proceso es largo. Es necesario educar al cliente y mostrarle que vale la pena confiar. Por eso agradezco a las parejas que les gusta mi edición y me han dado ese precioso voto de confianza. Para ilustra el mensaje que intento transmitir nadie mejor que Clarice Lispector. Ella edita las palabras de una manera sorprendente!

No te amo más.

Estaré mintiendo diciendo que

Aún te quiero como siempre quise.

Estoy segura que

Nada fue en vano.

Siento dentro de mí que

Tú no significas nada.

No podría jamás decir que

Alimento un gran amor.

Siento cada vez más que

Ya te olvidé!

Y jamás usaré la frase

YO TE AMO!

Siento, pero tengo que decir la verdad

Es demasiado tarde…

 

AHORA VAMOS A EDITAR EL TEXTO CONFRME ELLA SUGIERE. LEA LAS FRASES DE ABAJO HACIA ARRIBA Y VEA COMO LA VERDAD CAMBIA.

Tengo que irme ahora, es el momento de editar!

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