Hace mucho tiempo no escribía aquí algo polémico por el hecho del trabajo que da. Posts así me exigen una respuesta a los lectores cautelosa y esto toma tiempo. Polémica es polémica, o no?

Una vez más voy con cuidado para que no parezca que planteo acusaciones impensadas e infundadas, o que lo hago para llamar la atención. En absoluto!

Este fin de semana fotografié por segunda vez una boda en Juiz de Fora, una ciudad por la que siento mucho cariño. Me gusta mucho el clima, la buena gente que allí vive. El último sábado fotografié una ceremonia en la Iglesia da Glória, una iglesia muy bonita, fotogénica pero para nada receptiva.

Lo que sucede en esta Iglesia da Glória es que impiden a cualquier profesional , sea de fotografía, video, organización de eventos o quien quiera que sea, aproximarse al altar. El sacristán llegó al colmo de llamarme antes de la ceremonia y decirme:

Sacristán: Hey fotógrafo, ya conoces las reglas?
Yo: Sí sacristán, ya sé. No se puede subir al altar.
Él: (incómodo) Eso, puedes ir sólo hasta el piso mate. No puedes caminar por el piso brillante.
Yo pensando: De qué me hablas? Piso mate, brillante, laja, granito, loza, cerámica. Mucha información. Voy a fotografiar mirando al piso ahora?

Mi primera reacción fue de rabia pues de esta manera no lograría fotografiar a Mariana y Fernando de frente. No había acceso a ellos. Más allá de eso, estaría a 8 metros de la pareja. Robert Capa sufriría con esto. No era suya la célebre frase… “si una foto no es lo suficientemente buena, es porque no estás lo suficientemente cerca”. Enseguida me calmé, puse el 135mm que casi no sale del bolso y le dije:

Yo: Puedo entonces sobrevolar el altar?
Él: (más incómodo aún) Lamentablemente son órdenes!

Sí, son órdenes. Órdenes de quién pienso yo, de Jesús? La Iglesia para mí es supuestamente su casa. Ahora bien, por casualidad Jesús no era aquel muchacho sencillo que nació en una cunita de paja en el medio de la nada? Aquel que andaba descalzo y comía pan con pescado? El tal que decía que todos éramos hermanos. El que nos pidió que amáramos al prójimo como a nosotros mismos? Jesús para mí fue ejemplo de humildad. Dios, me quedé confuso. Yo sé que sin dudas Jesús me lavaría los pies! Lo que hace difícil entender es, pensando así, él me prohibiría a mí y a mis colegas, supuestos hijos suyos, que camináramos por el piso brillante de la iglesia da Glória de Juiz de Fora?

La mayor parte de los obstáculos, durante las ceremonias, es impuesto por la iglesia católica. Soy testigo de eso. Ya he fotografiado bodas católicas en Belo Horizonte, Londrina, Curitiba, Feliz, Juiz de Fora, Florianópolis, Rio de Janeiro, Buzios, São Paulo y en diversas otras ciudades grandes y pequeñas en Brasil y fuera también. Puedo decir que ya he visto de todo, y cómo. Cada iglesia posee sus propias reglas que, de hecho, son siempre bienvenidas para que la cosa funcione.

Ya he fotografiado también diversas bodas judías en las que los rabinos normalmente han sido muy receptivos y no les molestó nuestra presencia. En las bodas budistas, los monjes están más preocupados con la paz interior, ellos saben que viene de dentro. En las bodas evangélicas ya he visto pastores salirse de delante en la hora del beso para facilitarme el trabajo. Ya he visto Mae de Santo instruirme en medio de la ceremonia sobre los pasos que siguen en el ritual. Un día querría hacer un libro sobre ceremonias. Estoy juntando material para ello.

No voy a ser injusto aquí y decir que en todas las iglesias católicas me maltratan, pero soy categórico en afirmar que 80% de los problemas que he tenido en ceremonias están en 20% de las  que he fotografiado. Coincidentemente o no, eran todas católicas, todas, sin excepción. Es la ley de Pareto una vez más en acción.

Tal vez eso explique un poco por qué hoy tanta gente prefiere hacer la ceremonia y la fiesta en el mismo lugar. Algo como para pensar,
no?

Es necesario decir que quién fotografía la historia de momentos tan importantes como las bodas somos nosotros, fotógrafos y camarógrafos. No estamos allí para jugar. Jesús quiso que su trabajo se contara después de muerto a través del Evangelio, no? Si existiera la fotografía en aquella época, estoy seguro que el Mesías habría llamado a un fotoperiodista a la Santa Cena, o como mínimo, no impediría que este se aproximara.
También estoy seguro de que algunos profesionales de mi área actúan faltándole el respeto a templos, perturbando y rompiendo la armonía durante la ceremonia. Hay profesionales y profesionales, así como iglesias e iglesias católicas. Ya he oído varios casos de profesionales que dificultan las ceremonias, pero estos también se encuadran en la ley de Pareto. Son la minoría y deben aclarárselo y llamarles la atención para respetar el ritual.

Mi único objetivo con este post es generar la reflexión por parte de aquellas iglesias que nos quieren lejos, así como también por parte de aquellos fotógrafos y camarógrafos sin sentido común que muchas veces impiden que la propia familia acompañe la celebración.
Debe haber otra solución que no sea esa, la prohibición que es ignorante, inescrupulosa e irrespetuosa con la pareja que no tiene absolutamente nada que ver con eso. Sentido común y diálogo son las únicas palabras que me vienen a la mente ahora. Cuántas veces los curas con mucha educación ya me han llamado la atención con algunas recomendaciones y pedidos plausibles?

Mis padres siempre me han enseñado que la forma de pedir algo es muy importante. Quien grita, a mi modo de ver, pierde la razón. Y lo mejor de todo, es que la cortesía, genera cortesía.

Un abrazo a todos los lectores, fotógrafos, camarógrafos y líderes religiosos. Nadie es más importante que nadie en esta historia.
Somos todos iguales!

Deixe um comentário

Comment